Es una idea que tenemos inculcada en los principios de Ona y que recalcamos en todas las reuniones, con colegios, familias o clubs, nuestro trabajo no es crear una presentación y dar una charla. Nos preocupa de forma honesta y profunda la realidad de nuestros adolescentes y en cada proceso que iniciamos, independientemente del formato y estructura, ponemos el foco en trabajar el problema real que se quiere mejorar.
Esta realidad nos lleva a desarrollar un programa que se enfoca en las habilidades necesarias para conseguirlo, como hemos repetido y como creemos, con una filosofía deportiva que es entrenar de forma progresiva y sistemática cada uno de los pasos necesarios.
Este principio cambia los ritmos y las percepciones de las personas con las que trabajamos y creamos una relación basada en la confianza, en crear entornos seguros para explorar y crecer, y donde finalmente, se pueda avanzar en pos del objetivo que nos hemos marcado al empezar.